Mª Antonia R. B.

Mª Antonia R. B.

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Mi nombre es María Antonia R. B., tengo 69 años y soy víctima de acoso organizado (gang stalking), armas electromagnéticas, y armas químicas, todo lo cual comenzó al querer descubrir si el origen de mis problemas de salud proveían de intoxicaciones por productos químicos realizadas por terceras personas hacia mí sin mi consentimiento. Este es mi testimonio.
Estuve casada durante 30 años y hasta que contraje matrimonio nunca antes había tenido problemas de salud, más allá de los comunes en cualquier persona.
En los primeros años de matrimonio mi salud ya empezó a dar problemas. Tenía síntomas muy variados, entre ellos, un cansancio tan grande que aunque hubiese estado todo un día en la cama (cosa que era imposible al tener ya niños pequeños), el cansancio no habría disminuido. Esa fatiga era independiente del trabajo y esfuerzo realizado ya que no disminuía con nada. Fui al médico y se me realizaron pruebas. Mi salud estaba bien y al cabo de poco tiempo ese cansancio desapareció tan de repente como había había llegado.
Seguí haciendo mi vida normal y al cabo del tiempo apareció otro síntoma. No sé cómo explicar esto porqué es muy difícil pero me daban algo así como convulsiones cuando estaba en reposo. Casi sentía que perdía la conciencia y me asustaba. Me realizaron más pruebas médicas y todo estaba bien. De repente otra vez los síntomas desaparecían y mi vida continuaba como siempre. Fueron innumerables y variados todos los síntomas que estuve padeciendo durante años.
Al final siempre se repetía la misma situación, mi salud estaba perfecta pero los síntomas venían y se iban como por arte de magia. Es indescriptible el sufrimiento que todo esto me causó, al pasar años y años acudiendo a médicos, pasando por pruebas que me radiaban inútilmente, y que una vez obtenían los resultados que indicaban que todo estaba bien, se desinteresaban al no intentar seguir ahondando en la posible causa de mis síntomas.
Mi vida no era normal. Durante todos los años de mi vida matrimonial solo salí con amigas unas seis veces y en esas ocasiones siempre me sentí enferma. Lo que tenía que ser un rato agradable se convertía en una tortura ya que intentaba aparentar que todo iba bien cuando en realidad estaba sufriendo, con la salud hecha polvo. Después de esas experiencias decidí dejar de salir con amigas.
Al cabo de varios años hice un curso de costura de la Comunidad de Madrid, el cual finalicé a duras penas ya que me enfermaron con más virulencia. Lo pasé terriblemente mal y no lo pude disfrutar. Una vez acabado me llamaron ofreciéndome trabajo, sin embargo no lo pude aceptar al encontrarme tan mal.
Tenía de dolores de cabeza, vómitos, y tanta saliva que me obligaba a llevar una botella para poder echarla cuando iba a la calle, ya que si me la tragaba los síntomas se acentuaban. Y en casa una jarrita que siempre me acompañaba para poder expulsar la saliva mientras hacía las tareas de casa, por lo que mi vida estaba muy limitada.
En el año 2006 ya teníamos conexión a internet en casa, así que empecé a navegar buscando una solución que los médicos no me daban, para ver si encontraba algo que me orientase sobre lo que me ocurría, y lo que más se parecía era a mis síntomas eran intoxicaciones con productos fitosanitarios, plaguicidas etc. Es entonces cuando abro los ojos y por fin veo una explicación plausible a todo lo que me pasaba. Y es entonces que comprendí muchas cosa de las que sucedían en mi día a día.
Me marché a dormir a otra habitación y puse un cerrojo con llave en la puerta. Hice todo lo posible por protegerme. Mi ex marido nunca hacía preguntas como de por qué me había marchado a otra habitación. Hacía como si nada hubiera cambiado pero pienso que ya sospechaba que yo estaba tratando de averiguar lo que me sucedía porque fue a partir de entonces cuando comienzan a ocurrirme hechos que en ese momento no relacionaba con la causa que me tenía ocupada y para la que intentaba encontrar solución.
Empecé a buscar laboratorios especializados en detectar tóxicos y después de mucho buscar encontré un doctor que me dijo de llevar mis análisis a un laboratorio forense, lo cual fue muy costoso. Obviamente estaba tan desesperada y tenía tan poco conocimiento, que a cualquier propuesta de un profesional la decía que sí. Ahora sin embargo no lo habría hecho. Si eres una persona objetivo, es difícil poder demostrar lo que te hacen ya que es de lo que se trata, que no lo puedas demostrar. Estás controlada al máximo, intervienen todo las comunicaciones, cualquier cosa que compres por internet lo saben e intervienen para que te lleguen los paquetes rotos, y todo para que veas que no puedes hacer nada, que ello son los que tienen el poder. Es por ello que unos análisis de orina y sangre, enviados por correo no tienen garantías de no ser intervenidos.
De todas maneras ya en 2007 describía los siguientes síntomas al médico del laboratorio toxicológico anteriormente comentado: malestar general, gran cansancio generalizado acompañado de somnolencia diurna e hipersomnia nocturna, sequedad de boca con saliva espesa, intenso dolor de cabeza, sensación de frialdad también generalizada, náuseas, vómitos, contracturas musculares, incluso temblores y mareos, además de la aparición de ciertas manchas de color anaranjado en las palmas de las manos que aparecen y desaparecen espontáneamente.
El acoso generalizado hacia todos los ámbitos de mi vida comienza en el mismo momento en que quiero saber la verdad de mi situación (haber estado utilizándome de cobaya sin mi consentimiento ni mi conocimiento).
En el año 2008 estaba todavía casada pero estaba de lleno intentando demostrar lo que me ocurría. Un día llegó mi ex marido de trabajar y me dijo (yo había trabajado antes de casarme): “oye me he enterado de que hay un CONVENIO ESPECIAL para las personas que como tú han trabajado, ¿por qué no vas y te informas?” Me dijo que si se empezaba a pagar desde ese momento, cuando cumpliera 65 años podría tener una pequeña pensión (qué bien urdido lo tenían). Cuando en la tesorería de la SS metieron mis datos, me dijeron que era APTA para dicho convenio y podían darme de alta. Me marché tan contenta y agradecida a él porque estaba dispuesto a pagar la cuota. No supe la trampa que me habían tendido hasta unos años más tarde (más adelante explicaré el por qué).
Desde el momento que empiezo a buscar qué es lo que le ocurre a mi salud, esta empeora drásticamente. Cada poco tiempo estaba en la cama con vómitos y dolor de cabeza por lo que apenas podía atender las labores de mi casa. Mi ex marido, que durante la vida en común apenas prestaba atención a mi salud, empezó a preguntarme que por qué no iba al médico y yo le respondía que ya había ido demasiadas veces y que todos mis órganos están bien. Él afirmaba que mis síntomas debían venir de algo a lo que yo reaccionaba mal y me daba a entender de forma muy sutil que podía ser algo relacionado con la sensibilidad química. Sin embargo yo estaba muy segura ya de lo que me estaba ocurriendo y que tenía que salir de allí como fuese porque no podía protegerme de ninguna manera.
Al principio del año 2009 me marché de la vivienda familiar a un piso situado a más menos 500 metros. Este piso es propiedad al 50% de mi ex marido y mío. Este piso estaba por entonces alquilado por habitaciones y al estar una libre me mudé allí. Al principio mejoré, no del todo porque me seguía poniendo enferma pero no tan fuerte como en la otra casa donde veía que me moría. Mi hijo pequeño que por entonces tenía 24 años se quedó viviendo con su padre y mis otros dos hijos ya estaban emancipados.
Creí que la pesadilla había acabado pero no fue así ya que los síntomas no se terminaban de ir por lo que parecía que lo que era algo solo doméstico empezaba a tener unos tintes preocupantes. Mi hijo pequeño, que se había quedado a vivir con su padre, a finales del 2010 empezó a encontrarse mal con síntomas muy parecidos a las míos, por lo que se asustó y viendo que yo había tenido algo de mejoría decidió venirse a vivir conmigo.
Empiezo a luchar otra vez para saber qué es lo que también le ocurre a él, quien venía en esos momentos encontrándose muy mal. Buscando por internet, los síntomas que tenía a lo que más se parecían eran a productos fitosanitarios. Vi que se hacía un análisis destinado a quienes trabajan con estos productos y encontré laboratorios accesibles donde la hacían. En aquella época creo que no estábamos tan controlados como más adelante ya que no se esperaban que en un laboratorio común fuera a solicitar esta prueba. Dicho análisis dio positivo en colinesterasa estando el valor por debajo del límite. Posteriormente acudí a la Seguridad Social y explicamos a la doctora lo que le pasaba, la cual manda a mi hijo al médico especialista y las pruebas salen perfectas a pesar de que mi hijo pesaba 10 kilos por debajo del peso que tenía semanas antes. Además las piernas le dolían y no podía estar de pie pero a pesar de esto le mandaron para casa. Quiero resaltar que a través de la Seguridad Social nunca se puede descubrir nada de lo que te hacen porque cuando entra tu número de asegurado en el sistema, quienes nos están arruinando la vida tienen tiempo de dejar de hacer lo que podría dar positivo en unos determinados análisis.
Al seguir mi hijo mal y con dolores en las piernas que casi no podía ni estar de pie, fuimos al neurólogo donde le hicieron pruebas. El médico indicó que no había ningún daño neurológico. Le expliqué que en el anterior análisis privado le había salido la colinesterasa baja por lo que -de mala gana- le mandó revisar de nuevo el valor, el cual volvió a salir por debajo de lo normal en el análisis. Y yo me pregunto que si ha dado positivo en dos laboratorios, ¿por qué en la SS social no?
En los siguientes meses vamos mejorando un poco. Él fue recuperando peso y si bien sus piernas seguían igual, del resto de síntomas había mejorado y recuperó unos kilos. Posteriormente los síntomas se vuelven a recrudecer, cada vez más frecuente en el tiempo. Como no veíamos a nadie y no nos explicábamos cómo podíamos enfermar, pusimos hasta dos cámaras en la puerta de la casa por si alguien de alguna manera conseguía acceder al piso. Sin embargo no conseguimos ver nada y por algún motivo una de las cámaras se paraba constantemente.
Mis dos hijos mayores venían a casa de vez en cuando, y a veces a comer. Comencé a tener miedo ya que al igual que nos ponían malos a nosotros, también les podían poner malos a ellos y culparme a mí. Por lo tanto, al ver que se podía volver contra mí les dije a los tres que mejor que no tomaran alimentos que salieran de mi casa. Al pequeño también le dije que tenía que buscarse otro sitio donde vivir ya que también pensaba que si me dejaba sola, a él le iban a dejar en paz ya que a quien querían realmente dañar era a mí, y con él solo habían comenzado cuando me había apoyado. Creo que el plan inicial de los
perpetradores era enviarme primero a la cárcel pero una vez descubro lo que me han estado haciendo, es cuando tienen que deshacerse de ti como sea, pero siempre de la manera más inteligente posible.
Lo más doloroso fue dejar de ver a mis hijos. Es difícil que crean todo lo que cuentas ya que si bien dices que te enferman, no se ve a nadie haciéndolo directamente.
Mi hijo pequeño se había marchado a un piso compartido y yo no quería que ni siquiera nos viéramos para ver si le dejaban en paz. Sin embargo, no fue así ya que se seguía sintiendo enfermo y al cabo de dos meses, viendo que todo estaba igual y que el piso que compartía lo iban a remodelar y rescindían el contrato a los inquilinos, volvió a vivir conmigo.
Encontré un laboratorio donde nos hicieron unos análisis en búsqueda de tóxicos. Salieron tóxicos en orina y viendo lo mal que nos encontrábamos, al encontrar esa prueba, decidí denunciar ya que pensaba que a quienes nos enfermaban les daría miedo y nos dejarían en paz pero no fue así. Lo que sí que cambió es que desde que puse la denuncia, los síntomas que teníamos ya no eran iguales. Seguíamos sintiéndonos enfermos por lo que quienes nos enfermaban sabían cómo tenían que actuar para no ser descubiertos. Con todo lo que ha ido sucediendo más adelante ya comprendí que están infiltrados en todas las instituciones y no tienen ningún miedo.
Después de un año, la denuncia se archivó por no haber pruebas suficientes.
En el año 2012 decidimos marcharnos a un pueblo fuera de Madrid, a un chalet adosado a ver si nos dejaban en paz pero no fue así por lo que finalmente acabamos retornando a Madrid al continuar los síntomas.
Siempre había en mí una duda y me preguntaba cómo podía ser que estando todos mis órganos bien según las pruebas médicas, podía pasarme todo esto. Por entonces no relacionaba mi situación con algo diseñado para utilizar y dirigir a una persona por medio de la enfermedad.
Cómo puede ser que mis padres me hayan criado con todo el cariño y sacrificio del mundo y que unas personas hayan diseñado para mí una vida de sufrimiento como esta y las instituciones lo permitan. Estas mismas instituciones que condenan el nazismo.
Desde que he tenido conciencia de lo que me ha estado sucediendo durante años, no he dejado de pensar en otras personas a las que abran hecho lo mismo que a mí, habrán enfermado y quizás muerto sin siquiera ser conscientes de cómo han sido utilizadas.
Me pregunto, ¿por qué hacen esto? ¿Quién se beneficia de ello?
En el 2008, desde que comienzo a buscar pruebas de lo que me pasaba, todavía estando viviendo con mi ex marido, comienzo a tener daños en un apartamento que había comprado con el dinero heredado de mis padres. El apartamento lo alquilaba en verano para cubrir gastos. Al principio empiezan a suceder cosas que asumo como casuales, sin embargo llega un momento que son tantas que tengo que dejar de alquilarlo.
Me suceden tantas cosas: roturas, averías, accidentes, facturas con importes que no gasto, envíos de productos rotos, etc. Cualquier cosa que necesite tengo impedimentos por todas partes. Todo mi pequeño patrimonio lo van reduciendo e incluso el apartamento me lo destroza el vecino de arriba al rompérsele “accidentalmente” su termo de agua.
No hay una sola cosa que necesite que la pueda conseguir de forma fácil sino que todo son problemas y gestiones que se eternizan. Tantos daños que podría estar contando cosas y cosas y no terminaría nunca.
En el año 2012 me divorcié. Gracias al CONVENIO ESPECIAL que mi ex marido tan oportunamente me había informado, en el acuerdo de divorcio se acordó que mi ex marido me daría una pensión hasta que cumpliera los 65 años edad, momento en el que yo ya podría temer mi propia pensión. Cuando cumplí los 65 años solicité la pensión del CONVENIO ESPECIAL pero me dijeron que no tenía derecho. Me indicaron que para ese CONVENIO ESPECIAL resulta que ya NO era apta, ya que tenía que tener quince años cotizados. Es incomprensible que inicialmente me dijeran que SI era APTA ya que figuraban un número de días cotizados que ahora en el momento de solicitar la pensión, esos días cotizados habían desparecido, más concretamente que eran mucho menores a los calculados en un inicio.
¿Quién puso esos días de más? El ser APTA inicialmente en ese CONVENIO ESPECIAL fue la base de las condiciones económicas de mi acuerdo de divorcio. No me puedo creer cómo fui tan ignorante y confiada y me dejé engañar. Desde los 65 hasta los 69 años sin ninguna pensión ni medio de subsistencia, teniendo que recurrir a mi hijo pequeño. Ahora comprendo por qué mi ex marido estuvo dispuesto a pagarme esa pensión inicial ya que sabía todo lo que se iba a ahorrar al evitar pagarme una pensión en los 4 años que me estuvo ayudando mi hijo.
Tengo cuatro nietos de entre ocho y dos años. A los mayores los dejé de ver siendo pequeños y a la última solo la conozco por foto. Mis hijos quieren verme pero yo no quiero ya que las personas (perpetradores) que tengo detrás te enferman desde viviendas contiguas y no quiero que les perjudiquen como a mi hijo pequeño, al que están enfermando solo por el hecho de ayudarme y preocuparse por mí.
Me echan sustancias químicas y utilizan armas electromagnéticas, por lo que hacen que me sienta enferma. No comprendo cómo todavía estoy viva.
En mi casa el aire que respiro es tóxico. Tengo un medidor de dióxido de carbono que determina la calidad del aire y mientras en la calle da un valor de 600, en un vagón de metro medio lleno 700, en mi casa alcanza valores de 2000 y superiores, activándose la alarma acústica que lleva incorporado. Es imposible que una persona genere por si sola tanto CO2 en un piso de 40m2. ¿Desde dónde entra? No se puede demostrar lo que me hacen. Si busco un perito para que analice el aire de mi casa y que me pueda servir como prueba, los perpetradores, los cuales saben cada paso que doy, tan solo tienen que echarme cualquier producto distinto al que en ese momento yo vaya a certificar. Hay que tener claro que cuando contratas a alguien para medir algo, tienes que saber qué producto es el que vas a registrar ya que cada aparato mide un producto en concreto. No existe un medidor que mida todos a la vez.
Mis perpetradores convierten cualquier lugar donde resido en inhabitable. A veces he pasado el día entero en un parque, en un centro comercial o en una biblioteca para poder respirar aire limpio y recuperarme.
En una época empecé a acudir a bibliotecas a pasar el día. Estando en una de ellas saltaron las alarmas de incendió y nos echaron a la calle. Al cabo de días volví a ir a otra distinta y volvieron a saltar las alarmas. Si esto lo cuento a la justicia dirá que casualidad o que estarían haciendo un simulacro. El mensaje que me mandan es claro “no vamos a dejar que vivas en ningún sitio hasta acabar contigo”.
En el año 2015 compré la casa donde resido actualmente. Está construida con hormigón ya que prefería que las paredes no fueran de pladur. Además es un último piso ya que no quería nadie encima de mí
porque pensaba que me protegería mejor de mis acosadores o perpetradores, sin embargo mi situación no ha cambiado. Al llegar a la comunidad (seis viviendas y dos locales) empezó el teatro de calle y los cambios en las viviendas colindantes. En los bajos del edificio se tiraban días enteros picando a mano sin máquina y sin ningún contenedor donde tirar los escombros. Aparte de seguir sintiéndome enferma, a los tres años comenzó a suceder algo extraño. Una parte del suelo comenzó a abombarse y en la casa había una sensación excesiva de humedad. Si bien no existían fuentes de agua que justificaran esa humedad, esta se sentía y el polvo que no era visible se concentraba y se formaban bolitas negras.
Si bien sospechaba que podía ser provocado por mis acosadores, tomé inicialmente las medidas razonables. Vinieron a revisar las tuberías, los desagües, y todo estaba bien. Me puse en contacto con peritos judiciales para que un arquitecto hiciese una cata en el hormigón. Curiosamente pocos días antes de la llegada del arquitecto, la humedad comenzó a desaparecer por lo que el suelo quedó seco pero abombado. Se lo pusieron fácil al arquitecto para que determinara que el problema era que el parquet estaba mal puesto y no habían dejado holgura suficiente. Por algún motivo que no puedo comprender se negó en rotundo a realizar ningún tipo de prueba, todo fue “a ojo”. Una vez se marchó, esa misma tarde la humedad comenzó. Frío excesivo en todo el piso y olor extraño.
Contacté con otros peritos, Universidad de Geotecnia, Instituto de la Construcción (CESIC), todo inútil. En el Ayuntamiento de Madrid me han indicado que hasta que la casa no comience a agrietarse ellos no pueden hacer nada. Estoy segura que cuando empiecen a haber problemas más visibles en el piso, el perito podrá diagnosticar que ha sido consecuencia de algo que puede ocurrir por causas naturales.
Por supuesto no tengo la certeza de lo que ocurrirá en un futuro en mi vivienda pero sí de que la están dañando día tras día. No es fácil creer que la puedan ir deteriorando de manera que un día por cualquier otra circunstancia se pueda venir abajo, sin embargo mis acosadores me han demostrado que su maldad supera todos los límites para arruinarme la vida. Se valen de su conocimiento de la Administración Pública, ya que las ITE no son suficientes para detectar todos los problemas que pueda tener un edificio. A su vez estas personas son capaces de influir en empresas privadas de manera que uno no pueda conseguir que realicen pruebas para diagnosticar el problema de mi vivienda.
Me han quitado hijos, nietos, han mermado mi patrimonio, vivo sintiéndome enferma cada día, pero como todavía no han conseguido matarme ahora están destruyendo mi casa para que termine en la calle y así ser una pieza fácil. Son auténticos criminales.
La vida de un individuo objetivo es una tortura en cada ámbito. Mientras a una persona normal se le funde una bombilla, la recambia y lo soluciona, a mí como individuo objetivo no me sirve con cambiar la bombilla, porque sigo sin luz. Al final tiene que venir un electricista para ver la avería, lo cual es más costoso que cambiar una bombilla ya que siempre son averías complejas al ser intencionadas.
Un día de invierno ves una moscarda en tu casa. La matas y al día siguiente ves dos. Y al día siguiente aparecen más y no sabes cómo surgen. No tienes nada podrido en la casa que pueda ser una fuente. Pasas días matando bichos y al final, casualmente das con unas pequeñísimas fisuras del techo. Para que esos bichos entren tiene que haber algo podrido en el techo de mi casa y ¿cómo ha llegado hasta ahí? Todos los techos de las viviendas tienen fisuras y qué casualidad y sea en el mío donde ocurre esto.
Que personas distintas a las que no se les ve, me creen situaciones así, para la justicia no es delito.
En la actualidad además de los síntomas propios de los tóxicos estoy teniendo síntomas relacionados con los de la llamada tortura electrónica o electromagnética. Me inducen calor y frío en partes específicas del cuerpo. Por ejemplo sientes calor en la cabeza, te enfrían y calientan la garganta, etc. Hacen que orines continuamente y te inducen el sueño. Te manipulan las emociones de tal manera que cuando he tenido que entrevistarme con alguien que me pudiera ayudar con este crimen, me doy cuenta que estoy bajo los efectos de algo y me cuesta ser yo misma, expresarme con claridad, etc.
Por otro lado sientes pinchazos eléctricos en diferentes partes del cuerpo que no dejan huella aparente pero que me causan daño interno ya que me dejan dolorida esa parte, por lo que tengo miedo que en algún momento me ataquen al corazón y me causen un infarto.
En cuanto al acoso, entran en mi casa cuando yo no estoy y lo hacen con llave a pesar de haber cambiado la cerradura en diversas ocasiones y contar con un tipo de llave que según la patente, todas las copias están controladas. Para que veas que han estado dentro, te quitan cosas que necesitas, te manipulan aparatos electrónicos como el ordenador, tableta, etc.
Respecto a mi hijo pequeño, tengo un profundo miedo a que le causen una enfermedad irreparable teniendo en cuenta que también le intoxican, le hacen acoso organizado y le dañan con armas electromagnéticas. También tengo miedo a que le causen un accidente de coche (esto ya lo han intentado), o algo más grave, ya que en unas semanas por motivos de trabajo viaja a Latinoamérica, a países con menores medidas de seguridad, donde estará más expuesto a criminales como los que tenemos detrás. Temo por tanto que aparezca muerto en un hotel y lo achaquen a causas naturales o le tengan algún accidente preparado.
Por último quiero terminar indicando todos los síntomas que tengo y he tenido en estos años de forma recurrente:
Dolor de cabeza
Sensación de electricidad en partes específicas
Sensación de tacto en partes del cuerpo de forma inalámbrica.
Calentamiento de la cabeza
Calor y frio en partes específicas
Contracturas musculares
Ganas continuas de orinar
Aceleración del corazón (corazón)
Nauseas
Vómitos durante días
Acidez extrema
Ardor extremo
Poco olfato y poco sentido del gusto
Exceso de salivación
Falta de apetito
Adelgazamiento
Vista nublada
Mareos
Vértigos
Convulsiones
Cambios en el patrón del sueño
Sed excesiva
Aletargamiento
Torpeza mental
Manchas en las manos
Sequedad en nariz, oídos y piel
Cansancio extremo
Dolor en los riñones
Manchas en las manos
Lengua pegada al paladar
Olor a gasolina
Olor desagradable
Sabor en la boca a tóxico

Madrid, 15/03/2019

antonio sotelo armesto
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